Curso de Taoísmo · Clase I
Introducción y contexto
El tao es una idea fundamental en la mayoría de las escuelas filosóficas y espirituales chinas y de extremo oriente. Es tan fundamental como misteriosa y difícil de definir, dando lugar a interpretaciones muchas veces opuestas sobre su significado o sobre el uso que se le da en los textos y en las corrientes filosóficas, como es el caso del Tao Te King, el texto más conocido del taoísmo y que goza de interpretaciones tanto materialistas como completamente idealistas.
Podemos empezar por ver el sinograma con el que se representa, que está formado por «cabeza» e «ir», así que literalmente podría ser algo así como «ir en cabeza» o «abrir camino». El campo semántico asociado al camino, a la vía o al andar nos resulta más útil para empezar a entrever esta idea, sin embargo, es sólo una metáfora que irá ganando más y más profundidad con el paso de los siglos y los milenios en China.
Para el taoísmo que ahora nos ocupa, el tao se convierte en un principio de unidad y de multiplicidad, de cohesión y de fluidez que es mutable y al mismo tiempo es la realidad suprema. Es el principio ontológico y cosmológico de todas las cosas que en algún momento es expresado como «ley» o constante que rige el Universo, sin que ella misma esté regida o pueda ser definida por nada, «El tao que puede decirse no es el tao verdadero». Otras veces el Tao se asemejará más a la nada misma, fuente de todas las cosas. Aunque, a decir verdad, los primeros taoístas claramente identifican el tao con la naturaleza misma. Nos encontramos ante una idea muy rica en matices.
Las primeras formas de taoísmo las encontramos con seguridad en el s. IV a.C. con marcada influencia de las Escuelas Naturalistas y del I Ching, como veremos ahora con algo más de detalle. Casi desde el principio encontramos ya algunas diferencias fundamentales entre los taoístas y podríamos hablar de un taoísmo filosófico, uno religioso (este desarrollado más adelante, a partir del s.II a. C.) y otro esotérico que entronca con prácticas ancestrales de la antigua China, hablamos de la llamada alquimia taoísta cuyo supuesto propósito era el de alargar la vida o alcanzar la inmortalidad. En este punto cabe mencionar el antiquísimo culto que los chinos rinden a «los inmortales», seres ascendidos con poderes sobrenaturales y también la idea más filosófica de que esa inmortalidad no es más que la fusión en armonía perfecta con la naturaleza, lo que entroncaría más con el taoísmo filosófico.
Posteriormente el taoísmo se mezcló con elementos del confucianismo, el budismo y la religión tradicional de china basada en el culto a los ancestros y así mismo influenció fuertemente a la medicina tradicional china, al tai chi chuan, al chi kung y a las artes marciales, entre otras.
En el s.II d.C. el sacerdote imperial Zhang Daoling es el primer pontífice del taoísmo como religión, sincretiza la religión tradicional china con éste, a pesar de que esta interpretación religiosa es contraria a la idea taoísta original de una espiritualidad filosófica no teísta. Cabe decir que muchos estudiosos están de acuerdo en que la idea del Tao es la evolución abstracta del culto al primitivo Shang di, dios supremo rector del cambio.
Volvamos a la idea del tao y a situar un poco estos primeros taoístas dando un breve repaso a la historia de China. Al terminar el neolítico encontramos en el valle del Río Amarillo una serie de tribus que terminan por federarse en torno a la figura del mítico caudillo Huang di (emperador amarillo). Todas las escuelas, incluidos los taoístas, lo consideran de algún modo patriarca y en algunos casos hasta un Dios o una encarnación del Tao. En aquella época la sabiduría y la espiritualidad eran sobre todo xamánicas y animistas, con elementos de culto totémico como la zoolatría a algunos «animales» como el dragón, el unicornio, el ave fénix y la tortuga. Aun hoy considerados muchas veces como sagrados (entre otros) y presentes en mitologías de todas las épocas. Encontramos múltiples deidades dentro de lo que suele llamarse «pensamiento mágico» asociadas a la naturaleza pero que es más la consciencia de la espiritualidad de la misma.
La primera dinastía a parece en el –XXI, pero no es hasta el -1066, con la dinastía Zhou que China se convierte en un basto imperio. Antes de los Zhou, con la dinastía Shang, aparece el famoso Yijing (o I Ching, donde por primera vez se menciona el Taiji o «gran cúspide», precursor conceptual del Tao) y el Hongfan, el primer libro donde aparecen los 5 elementos. Cuando los Zhou del Oeste caen, en el -770 empieza el periodo llamado Primavera Otoño en el que ya encontramos pruebas de intercambios y contactos con los pueblos arios del Asia central. También en este periodo encontramos por primera vez la expresión Tao Tien, caminos en el cielo, para referirse al movimiento de los astros que, se creía que regía y determinaba el destino (más adelante veremos como estos dos conceptos se separan, dando lugar a las más conocidas escuelas rivales de China, el taoísmo y el confucianismo, pero estarán siempre en relación). La svástika o sauvástika, símbolo solar, usada más tarde por los taoístas y presente en casi todas las culturas antiguas, se remonta también a aquella época. A partir de la caída de los Zhou del Este, en el -500 empieza la época llamada de los Estados Combatientes, por la constante inestabilidad y guerras, que nos importa aquí especialmente porque es cuando surgen los primeros pensadores o sabios taoístas. Esta época durará más o menos hasta el -100 cuando comienza la dinastía Han, termina la sociedad esclavista y aparece la sociedad feudal.
Los primeros taoístas
No es opinión unánime, pero la mayoría de expertos señalan los orígenes del taoísmo entre los yin shi (literalmente, «letrados ocultos»). Fue en el periodo Primavera y Otoño cuando, al comenzar a derrumbarse el sistema esclavista, algunos miembros de la pequeña nobleza, antiguos letrados-nobles ahora arruinados, se convirtieron en yin shi. Descontentos con la realidad social de su tiempo, se retiraron a vivir en el campo, lejos de la corte. Sentían un profundo rechazo hacia los gobernantes de entonces y, algunos, hacia toda forma de gobierno, por eso hay quien ve en ellos a los primeros anarquistas y aunque no sea así en todos los casos, sí podemos decir que el taoísmo representa la antítesis, en el plano político, de las otras dos grandes escuelas, el confucianismo y el legismo, que hacían del arte del gobierno un punto principal de su discurso e ideal, mientras que el taoísmo, con posturas más o menos anarquizantes, resolvían el problema en cuatro pinceladas: el mejor gobernante es el que no gobierna. Además, la crítica de los yin shi no se quedó en el ámbito político, sino que se extendió a la religión y la moral tradicionales. En torno a algunos de estos yin shi se reunieron a veces grupos más o menos numerosos de discípulos y así fue como sus teorías fueron adquiriendo una forma más precisa.
Yang Zhu
Es una figura prototípica y controvertida, representante del más puro taoísmo junto al de Lao zi y Zhuangzi. No se conocen datos fidedignos de su vida y sus doctrinas, al igual que pasa con Diógenes de Sínope, se conocen más por citas en otras obras. Según el Han Fei zi, Yang Zhu decía «no estar dispuesto a sacrificar un solo pelo de su cuerpo ni por todo el imperio». El sentido taoísta de esta postura es enfatizar la necesidad del sabio de realizarse por el mismo, cortando todas las ataduras que le ligan a las cosas y a la sociedad, de modo que su vida transcurra inmersa en la naturaleza. Recuerda, por consiguiente a la figura de Antístenes. Los confucianos malinterpretaron o tergiversaron deliberadamente el pensamiento de Yang Zhu presentándolo como partidario de un individualismo egoísta extremo, capaz de negarse a realizar cualquier acción en beneficio de los demás. La verdad es que lo que expresaba Yang Zhu era más bien una doctrina vitalista (hasta cierto punto hedonista), con la vida como valor supremo y en la que todo quedaría supeditado a la propia persona, al autoconocimiento y a la armonía con la naturaleza, oponiéndose no sólo a la política sino a la moísta creencia en el «amor universal» y a los diversos cultos y creencias en dioses y espíritus.
El taoísmo cobra fuerza en el periodo de los Reinos Combatientes, época en la que floreció la célebre escuela de Jixia, una especie de universidad fundada por el rey Wei, que congregó y patrocinó toda una pléyade de maestros de las diferentes escuelas del pensamiento (fue aquél el periodo también llamado de las «cien escuelas»), allí se reunieron filósofos confucianos, legistas, de la escuela del yin yang, pero sobre todo grandes maestros taoístas. Estos últimos configuraron la que luego se conocería como escuela de Huang Lao, que junto con la de Lao zi y Zhuangzi, representan las tres grandes corrientes del taoísmo filosófico, en el cual nos adentraremos más adelante.
Naturaleza, Jin qi, Taiji, Wuji… La raíz de la polaridad
Así como encontramos el origen de la palabra Tao vinculada al Tien (Cielo), a los caminos y destinos, hay algunas ideas seguramente aun más antiguas que desembocaron en el misterioso y polimórfico concepto de Tao. Una de ellas es el Jin qi, que podríamos comparar al Prana hindú o al Pneuma griego. El Jin qi es el aliento de vida, incluso podría traducirse como espíritu, la energía primordial que habita en cada uno de los seres. Este es un concepto verdaderamente interesante porque es muy transversal. El cultivo, control, dirección y estudio del Jin qi tiene que ver con la magia, la alquimia y la medicina tanto como con la espiritualidad, la mística y la filosofía. Es un concepto que une el conocimiento con la praxis, pues proviene de un modo de pensar tan antiguo que éstas eran indistintas. Conceptos similares encontramos en todo el pensamiento antiguo. Más adelante se definirán claramente jin, qi y shen como los tres tesoros o las tres joyas de la medicina tradicional china, siendo el shen el aspecto más sutil y elevado de la energía vital.
Una idea probablemente posterior por su grado de abstracción es la idea de Taiji, formada por Tai, grande; supremo y Ji, viga madre, punto álgido, polo, estrella polar. El Taiji es la potencialidad creativa de donde surgen los opuestos, la polaridad del Yin y el Yang. En este sentido es verdaderamente equiparable al Tao, aunque, como veremos, este se enriquece y expande más allá de lo puramente cosmológico. Tao se asocia a esta idea de la potencialidad previa a los opuestos, la unidad primordial, pero también al Wuji, idea asociada al Taiji y que representa un estado previo donde no hay siquiera un potencial, es el infinito.